Mozzi 2014Una edición que no pasará inadvertida. Los números indican 450 autos participantes, más 100 del Tributo Ferrari y 50 del Tributo Mercedes Benz. Un parque automotor con los mejores autos de la historia, personajes de relieve y museos oficiales. Cientos de miles de personas que colmaron plazas, pueblos y ciudades y durante todo el recorrido.  Una verdadera fiesta para los espectadores. Lo más destacado: el paso por l´Aquila luego del devastador terrremoto.

Para las tripulaciones en cambio, no todas fueron rosas. Etapas demasiado largas aún con el agregado de un día más, con horarios masacrantes que obligaron a manejar 16/17 horas ininterrumpidas. Quienes intentaron cumplir con los horarios establecidos se vieron obligados a circular continuamente contramano, pasando semáforos en rojo para lograr el cometido.
Largadas al alba y llegadas bien entrada la noche. Problemas de organización durante el recorrido con numerosos cambios no previstos en la hoja de ruta y sobre todo en la logística para la transferencia hacia y desde los hoteles. Manuel Eliçabe, por ejemplo, al arribo de la primera etapa a la 1 am, descubrió que el hotel asignado distaba 30 km de la llegada y lugar de largada de la etapa posterior a las 6 45 am, con el agravante que el transfer nunca acudió a recogerlo al día siguiente.
Los participantes se vieron involucrados en una carrera loca para seguir el ritmo que restó posibilidad de gozar el paseo o por citar un ejemplo la tan esperada llegada a Roma.

A la luz de los resultados por los accidentes ocurridos, algunos de gravedad, la Mille Miglia, realizada de esta manera, arriesga en transformarse en una caravana de autos muy peligrosa, como de hecho lo ha sido. Los participantes se sienten autorizados a hacer de todo para cumplir el cometido, transformándose casi en una carrera de velocidad por caminos abiertos al tránsito.
Las razones pueden ser variadas, el creciente aumento del tráfico año tras año en las rutas de Italia hace difícil cumplir un promedio de casi 50km/h con este tipo de autos, el aumento en la cantidad de autos participantes que conlleva un mayor aumento de quienes siguen la carrera (asistencias, periodistas, acompañantes etc), y controles horarios con tiempos muy exigidos. Amerita imperiosamente un cambio. Pero da un poco de pesimismo en este sentido cuando uno de los organizadores resalta el éxito de esta edición y declara que, aún admitiendo ciertos errores, no se debe olvidar que la Mille Miglia es una carrera con todo lo que esto supone.

Los ganadores resultaron la dupla Mozzi – Biacca con un Lancia Lambda 221 Ca. Sa. Ro. de 1928 en un mar de polémicas entre los aspirantes al triunfo. El reglamento dice que lo válido es la verificación previa (para eso está), una vez superada ésta se corre bajo las instancias que determinaron las autoridades para todos los participantes.
Polémicas inconducentes que le restaron brillo a la ceremonia de entrega de premios entre aplausos, silbidos y ovaciones según el destinatario del premio.
Muchos se lamentaron del aumento del coeficiente del Lancia del ganador justo el día previo a la largada que lo catapultó como el más firme candidato, que no le resta mérito a su victoria. Porque para obtenerla más allá de tener el medio más apropiado, se necesita recorrer los más de 1800 km que no es poco y realizar los tiempos con precisión de manera de lograr los puntos que lo distancien de todos los demás.
No son nuevas las polémicas en la Mille Miglia, mucho menos estos cambios de último momento. Ya en 2012, por citar un ejemplo cercano, a sólo tres días de la largada se le redujo el coeficiente a 1,75 al Alfa Romeo de Scalise – Claramunt (aún cuando ese mismo auto había participado en previas ediciones con 1,80). Y nadie se lamentó. Ni los propios involucrados, ni las voces que hoy trinan contra la decisión del aumento de la máquina de Mozzi. Quizá porque a pesar de la desventaja, Scalise-Claramunt obtuvieron igualmente la victoria.
En la Mille Miglia históricamente siempre corrieron rumores y certezas sobre la no completa autenticidad de algunos autos que pelean los primeros puestos y hasta han obtenido alguna victoria.
Cuántos de los que hoy se lamentan pueden asegurar que los autos con los que participan o han participado en el pasado, son conformes a la especificación original de fábrica y que no tienen cambios que el reglamento no permite que les otorgan ventajas deportivas?

Extraordinaria la prestación de Alessandro Gamberini que habiendo realizado la menor cantidad de penalizaciones con el Alfa Romeo 6c1750 del Museo de Arese le permitió obtener el segundo puesto. Completaron el podio una vez más haciendo muy buena carrera Moceri – Cavalleri en un Aston Martin Le Mans

La legión argentina tuvo suerte dispar. Quizá un poco por debajo de las expectativas creadas de acuerdo a los anteriores resultados. Pero se cumple una vez más que carreras son carreras y antes que nada hay que correrlas.
mille-miglia-winner-blog480Tonconogy – Berisso con Bugatti T40 ( al finalizar) fueron los más destacados. si bien no pudieron acercarse a lucha por el primer puesto fueron siempre de menos a más y un mal día en la última etapa los privó estar en el podio. Una vez más Sielecki – Hervás con Bugatti T35 mostraron sus pergaminos consiguiendo el puesto.
Completaron:
14º Eliçabe – Gessler Alfa Romeo 6C1500 TF
25º Buchioni – Maman Lancia Lambda
32º Zerbini – Zerbini Triumph TR2
43º Baccanelli – Gache BMW 328
66º Hinrichsen – Mayo Osca FS372 (obtuvieron además el premio “República di San Marino”)
118º Pulenta – Díaz Porsche Speedster
145º Wittelsbach Von Baden – Scafati OSCA MT4
256º Huehnlen – Iriarte AC Ace
ab Bessade – Vignau Delage D6
ab Erejomovich – Llanos Aston Martin Le Mans
ab Scalise – Claramunt Alfa Romeo 6C 1750 GS

La Mille Miglia tiene todos estos condimentos por eso es y seguirá siendo “La Corsa piu bella del mondo”
Ernest