Sí bien estuvieron las difíciles pruebas de las 100 curvas, las gustosas pruebas de Copina, nuevamente el circuito callejero de La Cumbre, nuevamente el circuito Gastón Perkins…. Esta edición del RDLM, gracias a un evidente trabajo de “producción” (como decimos en la jerga audiovisual), se metió en el corazón de Córdoba, el Parque Sarmiento, En el Palacio Ferreyra, en Plaza España, en la Avenida H. Irigoyen. Este RDLM se metió en Carlos Paz, como lo hacen solo los grandes eventos, y el público aquí también siguió las pruebas hasta el final.

Este RDLM estuvo en la primera plana de “La Voz del Interior”… y los cordobeses respondieron brindando todo su calor a este evento.

Este RDLM brindó homenaje a Alcides Raies, quien entre otros logros realizó la primera competencia de automóviles por el Campeonato Argentino de TC en 1958 organizada por vecinos de nuestra localidad; organizó pruebas anuales de Turismo Carretera y Turismo en el circuito Pan de Azúcar que se disputaba en Punilla; dirigió la organización de la primera y única competencia de Fórmula 1 que corrió en Córdoba 14 de febrero de 1960; fue campeón cordobés de automovilismo con un Fiat 1500; e impulsó la Categoría TC 2000.

También nos hemos emocionado por el homenaje a Carlos Pascualini, y sus 50 años en el automovilismo.

 

 

 

 

 

Esta manera de reconocer a los grandes, no es nueva en el RDLM, ya que antes pasó con Luciano Viaro por ejemplo.

RDLM es una prueba que no solamente son gomitas, décimas, centésimas o milésimas. Hay una componente menos técnica, hay pasión, hay humanidad.

Fabián Gallucci